Palabras del Alma

Carta para Ti, AMOR.

Te pienso, te sigo pensando, porque el reflejo de Ti, AMOR, trae luz a mi Alma y cada momento que paso en tu mente es un nuevo amanecer.

Te espero, te sigo esperando, y así mientras preparo mi corazón que no hace más que repetirme tu nombre.

A menudo sé de ti y una lágrima de felicidad limpia el polvo de mi Alma. A menudo te veo y no me queda más que dar gracias. Gracias por darme tus ojos para contemplar la belleza de este mundo. Gracias por recrearte en mi, por recrearte en nosotros. Gracias por tenderme la mano. Gracias por recordarme a menudo que soy, que nunca estuve solo y que siempre estuviste aquí pensándome, esperándome, mirándome…

Gracias AMOR.

Ezequiel Novoa.

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Lo más importante es invisible…

Después de haber caminado durante horas en silencio, cayó la noche y las estrellas comenzaron a iluminarse. Yo las entreveía como en sueños, al tener un poco de fiebre a causa de mi sed. Las palabras del principito bailaban en mi memoria:

– Entonces tú también tienes sed ? – le pregunté.

Pero no respondió a mi pregunta. Simplemente me dijo:

– El agua puede ser buena también para el corazón…

No comprendí su respuesta pero me callé… Ya sabía que no había que interrogarlo.

Estaba cansado y se sentó. Yo me senté a su lado. Y, después de un silencio, agregó:

– Las estrellas son bellas, a causa de una flor que no se ve…

Respondí “desde luego” y miré, sin hablar, las ondulaciones de la arena bajo la luna.

– El desierto es bello… – agregó.

Y era verdad. A mí siempre me gustó el desierto. Uno se sienta sobre una duna de arena. No se ve nada. No se escucha nada. Y sin embargo hay algo que irradia en silencio…

– Lo que hace al desierto tan bello – dijo el principito – es que esconde un pozo en algún lado…

Me sorprendió comprender de golpe esa misteriosa irradiación de la arena. Cuando era niño vivía en una casa antigua, que según la leyenda tenía un tesoro oculto. Desde luego, nunca nadie pudo descubrirlo ni posiblemente lo haya siquiera buscado, pero hechizaba toda aquella casa. Mi casa escondía un secreto en el fondo de su corazón…

– Sí – le dije al principito –, se trate de la casa, de las estrellas o del desierto, lo que produce su belleza es invisible !

– Me alegra – dijo – que estés de acuerdo con mi zorro.

Como el principito se dormía, lo tomé en mis brazos y seguí viaje. Estaba conmovido. Me parecía llevar un frágil tesoro. Me parecía incluso que no había nada más frágil sobre la Tierra. Miraba a la luz de la luna esa frente pálida, esos ojos cerrados, esos mechones de pelo que ondeaban al viento, y me decía: lo que veo no es más que una cáscara. Lo más importante es invisible…

El Principito.

Antoine de Saint-Exupéry

Palabras de Amor

Lo supimos a la vez
fue en un cruce de miradas
se adentró sin preguntar
sacudiendonos el alma.

Ezequiel Novoa.

Palabras del Alma

Esa chispa divina.

Y es cuando retiro la importancia del mundo y sus cosas, y es cuando yo ya no importo, es ahí que aparece, en ese eterno instante, esa chispa divina que me hace fluir sin más en un mundo sin conflictos y que se esfuma con el solo intento de retenerla.

Ezequiel Novoa.

Palabras de Amor

Eso…

Nada quiero de ti, solo quiero eso que despiertas…

Ezequiel Novoa.

Palabras de Verdad

Un solo Amor.

Cuando el Amor se presenta y nos llena por completo, toda necesidad desaparece, incluso la de retener la forma con la que se ha presentado.

Ezequiel Novoa.

Palabras de Amor

Tú.

Cuando levante la vista pude verme. Ahí estabas, perfecta, dando vida a cada milímetro de tu cuerpo, mientras me enseñabas mis rincones más profundos.

Ezequiel Novoa.